31 octubre 2012

Ciencia fricción II

La doctora Vassilya

Por Luis A. Chávez

Como becario plurinominal del Instituto de Ciencias de Virginia (a dos cuadras de la CIA) conocí a muchas personas. Entre ellas a la doctora en altas matemáticas Vassilya Petrovna quien, contra lo que pudiera creerse, no era rusa sino jamaiquina.
Sin embargo, alta, blanca, de ojos azules (su papá de Chiapas y su mamá de Alvarado) debido a una borrachera de sus padres, que en lugar de tomar el avión a Mazatlán tomaron un barco al Caribe –así andarían- Vassilya nació allá y sus papás entraron, en Jamaica, a un curso intensivo de los doble AA.
Trabajó muy duro desde niña, primero vendiendo collares de flores para los turistas, falditas cortas de rafia y conchas duras de coco como brasieres.
La actriz Angelina Jollie la vio un día ofertando caracoles y conchitas, se compadeció de ella y la adoptó en un santiamén porque sus padres reprobaban constantemente el curso intensivo de los doble AA.
   Vassilya, inocente y pura (¿qué se puede esperar de una niña en Jamaica?) anduvo encuerada hasta los 16 años de edad; era, y es porque todavía vive, muy inteligente. Nuestro encuentro fue fortuito dado que mi presencia en el Instituto de Ciencias de Virginia tuvo qué ver con el Movimiento Yo soy 132 (cárcel) o, irme a especializar, con gastos pagados por el gobierno, al Tibet o a los Estados Unidos. Por supuesto dije que, al no tener abrigo, mejor me iba a los Estados Unidos.
En la cafetería del Instituto llamó tanto mi atención que en lugar de echarle azúcar a mi café le eché salsa Tabasco justo en el momento en que ella se sentó en la misma mesa preguntándome si la silla estaba ocupada, le dije por supuesto que no y me hizo ver de la salsa pero de inmediato le contesté que era mi costumbre, ¡de años!, tomar así el café.
   Comenzamos a platicar y al decirme ella que por qué no tomaba mi café, le respondí que “su presencia, era arrebatadora” al momento en que daba un gran sorbo a la maldita pócima y, para colmo de la circunstancia, ella abrió una bolsita de donas, me obsequió una y la remojé en aquel veneno que me quemaba el esófago.
-Estás…rojo- me dijo.
-Tu… presencia, ya te dije- le contesté- espérame, voy al baño.
Al regresar del baño, sudando un poco todavía, me dijo.
-Como vi que casi habías acabado tu café, te pedí otro, también le eché Tabasco.
-Vass, Vass… no te hubieras molestado.
La volví a ver hasta la semana siguiente ya que me internaron y me lavaron el estómago (no se lo dije, sólo le comenté que nos habían mandado a Canadá a comparar la teoría de la relatividad con la migración de las truchas, plecustomos, guachinangos o lo que saliera primero y ella, moviendo la cabeza de un lado a otro, dijo “no comprender”).
-¿Un café?- me preguntó.
-Gracias, sólo tomó té porque entré a una secta, los Yamanamarpuptha, de Hong Kong ¿no los has visto?, unos que andan de rosado, por los aeropuertos.
-No, no… los he visto, me gustaría conocerlos.
-Vass, Vass… tienes que aprender a ser…sencilla, los linimiturpruta son…herméticos.
-Diferentes a los Yamanamarpuptha, supongo.
-Te amo- le dije, recordando una cita de La Ley de Murphy (si no puedes con ellos, confúndelos) la abracé y le di un beso.
   Por las noches, disfrazado de ama de llaves, entraba hasta su dormitorio y me quedaba largas horas con ella. Luego me enteré que no tenían ama de llaves sino celador, pero ella le daba cien dólares a la semana para hacerse de la vista gorda.
-Me hubieras dicho Vass, esta peluca me costó veinte dólares.
-Te veías tan bien con la boca pintada, pero enséñame- me decía- qué cosa es eso de “entre melón y melambes”; y no acabo de comprender aquello de “si yo fuera clavo qué te clavaría”, o mejor, anoche cuando lagua, antabas… ¿llovió anoche?
-No mi vida, va a llover ahorita, mira esas dos nubes negras que vienen.
-Ay.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja tu comentario, opinión, queja, crítica o sugerencia aquí para que todo mundo la vea y la comente.
También puedes enviar tus comentarios ocolaboraciones a coatzadigital@hotmail.com
twitter: @coatzadigital
Facebook: www.facebook.com/CoatzaDigital
¡Comienza a escribir!

Traductor