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Jaime Quintanilla, la sorpresa porteña en Coatzacoalcos


* Erradicar el mal innecesario que significan los políticos en la política local, puede ser el remedio a la epidemia social de la corrupción y los intereses mezquinos.

Coatzacoalcos.- Este jueves inicia el tiempo de reflexión electoral, es decir, este miércoles es el último día en el que partidos políticos y candidatos pueden realizar actos proselitistas; a nivel estatal las cartas están puestas sobre la mesa; tres candidatos, dos de ellos con sus respectivas coaliciones serán los que el próximo domingo 5 de junio estén en el centro de la jornada.


Como pocas, esta ha sido a nivel estatal una de las más férreas guerras por la silla grande estatal; pero a nivel local -y a pesar de que  la Alianza para mejorar Veracruz haya trabajado intensamente- algo ha quedado claro en Coatzacoalcos durante esta campaña, es que la fractura generada por la división de los partidos que la conforman generó varios frentes que el partido institucional creía bajo control, sin embargo hubo quienes intentaron revivir viejas glorias, algunos más que apostaron por ser sinceros y aceptar su incompetencia en el quehacer público y uno más que  sin duda dio la sorpresa al convertirse en una opción diferente venida  de la nada.
Como él lo dijera, “el día del registro más de uno no daba un peso por su capacidad de hacerse notar en la esfera política y menos en el mapa electoral de la mente de los porteños”, sin embargo, Jaime Quintanilla, invitado a abanderar el Partido Verde y empresario de la ciudad y sin historia en el quehacer público ha sido la gran sorpresa del proceso electoral presente.
Las primeras impresiones cuestionaban su capacidad política para generar discurso  y propuesta, conforme pasó el tiempo Quintanilla Hayek encontró junto con Andrés Azuela, su suplente, la fórmula para comunicar exactamente lo que quieren y lo que no son: No son exempleados de ningún nivel de gobierno, no han recibido un sueldo salido de los impuestos de los ciudadanos; y más importante aún, no han necesitado nunca de un puesto público para consolidar su patrimonio.
Dos fueron los eventos clave durante su campaña: el primero, un desayuno con más de mil mujeres al que acudieron empresarias, amas de casa, trabajadoras, deportistas y féminas de todas las colonias de la ciudad. El segundo, un cierre de campaña en el que no hubo movilización masiva de taxis o autobuses, en el que cada asistente llegó por sus propios medios y así regresó a su casa o a su colonia. 
¿Por qué es sorpresa? Porque como buen empresario priorizó el gasto en su campaña, no gastó más de lo que tenía, ni derrochó el recurso;  para la fórmula Quintanilla-Azuela, la contienda empezó el 3 de mayo, no dos años antes ni junto con las campañas a gobernador, en los debates realizados por DI Televisión y el OPLE, demostró que no tiene visión de político, algo que le vendría muy bien a un pueblo al que la política no le ha funcionado por décadas; no despegó los pies de la tierra para prometer, su única promesa es legislar trabajando  por Coatzacoalcos con el mismo empeño que lo ha hecho para su familia. 
La historia nos ha demostrado que el peor mal de la política Veracruzana, son sus políticos hambrientos de dinero y poder. Hoy por hoy encontrar a un ciudadano, ajeno a la política, sin necesidad de hacerse de los recursos públicos para tener dinero ni poder, puede ser lo el remedio que esta sociedad enferma necesita. El recibimiento que ha tenido en las colonias lo dice claramente, no hay duda, los buenos somos más,  pero no servirá de nada si solo los malos son quienes salen a votar este 5 de junio.