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Jovencita que quedó expuesta a la nube tóxica de Clorados III, sufre rara afección de la piel


Crispín Garrido Mancilla

Coatzacoalcos.- Joven habitante de Mundo Nuevo, congregación perteneciente al municipio de Coatzacoalcos y se ubica frente a la zona industrial de Pajaritos, presenta una extraña afección de la piel, que su madre atribuye a haber estado expuesta a la nube tóxica derivada de la explosión de la planta Clorados III.


"El día de la explosión --narra Yolanda Mendoza, madre de la joven-- ella estaba en el Cbtis (Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios) 85, de Coatzacoalcos, donde estudia segundo semestre de preparatoria, ya que su gran ilusión es estudiar Ingeniería Química.
"Cuando ocurrió la explosión, los muchachos salieron, pero como no había paso frente al complejo, fue a buscarla un tío de ella, pero lamentablemente se le descompuso el carro sobre la avenida Zaragoza, cerca de la Cruz Roja, y fue ahí donde recibieron la nube tóxica que llegó desde el complejo".


La madre explicó que su hija, quien tiene 15 años y ocho meses de edad, le dijo que cuando fueron alcanzados por la contaminación sintió ardor en la cara, ya que es de piel sensible, por lo que se dirigieron a casa de su tío, donde se limpió el rostro con toallitas húmedas, creyendo que con eso sería suficiente.
Dijo que fue en los días que siguieron al accidente cuando le comenzaron a salir erupciones en la piel, que en un principio creyeron se trataba de síntomas relacionados con la menstruación, pero su cantidad y tamaño fue aumentando rápidamente, por lo que la llevaron a la clínica de Pemex en Nanchital, de la que es derechohabiente, donde por sistema le suministraron cortisona, lo que provocó que el padecimiento empeorara.
Señaló que las erupciones le abarcaron la totalidad de la cara y el cuello, exactamente en la zona del cuerpo que el uniforme dejaba descubierta el día del accidente, por lo que no tiene dudas de que fue a consecuencia de la nube tóxica.


"Alarmados --recuerda la madre--, la llevamos a un dermatólogo particular, con el que hemos gastado lo que usted no se imagina en medicinas y consultas".
De acuerdo con la afirmación de la mamá, gracias al costoso tratamiento su hija ha comenzado a lograr una ligera mejoría, pero se encuentra preocupada por las clases que ha perdido y por las marcas que pudiera dejar en su rostro.
"Yo hablo con ella. Trato de animarla, porque se me pone triste mi princesa y no vaya a caer en depresión", comenta, mientras recuerda una y otra vez que todo inició el 20 de abril, el día de la explosión de Clorados III.
No fue en Mundo Nuevo, donde ella vive, sino en Coatzacoalcos, hacia donde se extendió la nube tóxica, y la señora Yolanda Mendoza cree que podría haber más personas con los mismos síntomas.