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Génesis no ha muerto, Génesis vive en nuestro corazón



Una crónica de Belem Reyes

A las siete treinta de la mañana de este lunes partió el cortejo fúnebre de Génesis Deyanira Urrutia Ramírez,
el cielo también lloraba su partida, el féretro fue sacado de su domicilio ubicado en la calle Leandro Valle esquina con Transistmica de la colonia Centro en Jáltipan, al sur del Estado, para colocarlo en la carroza que trasladaría sus restos a la Parroquia San Francisco de Asís donde se llevó acabo la misa de cuerpo presente.
La misa fue llevada a cabo en un momento íntimo familiar. Posteriormente un contingente de estudiantes del COBAEV comenzó el cortejo sobre la calle Morelos, el retoque de las campanas anunciaba la salida del ataúd de la parroquia, el arreglo a redoble de medio parche y del paso redoblado  de la banda de guerra con su uniforme de gala daba paso a la carroza con sus restos fúnebres, a sus padres el Sr. Edgar con la tristeza sumergida en su mirada y su madre la Sra. Ramona Ramírez con una rosa blanca en su mano izquierda, buscaba el consuelo de la mano de sus familiares.

El mariachi entonó Amor Eterno y así como dice la canción, todos en Jáltipan pensaban: “Que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca y estar mirándolos.” La gente caminaba con la mirada pérdida, algunos se preguntaban ¿Por qué ella?, otros salían de sus negocios e incrédulos le daban  también el último adiós a la Flor Más Bella de Jáltipan, título que la joven universitaria ostentó en la Feria del año 2010.

Pronto se arribó al Panteón Municipal, el ataúd fue colocado en la repisa a la entrada para darle el último rezo, el último adiós...

Se respiraba la tristeza que deja Génesis con su partida. Tomó la palabra el profesor Raúl Romay Realpozo, quién había escrito unas palabras para despedirla como la gran amiga que fue ella.

“(…) Pero percibíamos la estela de luz que dejabas a tu paso. Génesis traspasaste las fronteras de tu tierra, del estado y del país, hoy traspasas la frontera de la vida para que sea la vida eterna. Eres ejemplo vivo de humildad y generosidad, tú misión fue muy corta más no efímera. Cumpliste muy pronto tu encomienda y regresas a la cúpula celestial. Se te concede en este momento un lugar para que desde ese privilegiado sitio veles por quienes te conocimos, te extrañaremos pero nos queda la enorme dicha de haber conocido tu felicidad.  Génesis no ha muerto, génesis vive en nuestro corazón.”

Con aplausos llenos de amor, cariño, pero también coraje e  impotencia de haberle arrebatado la vida a una joven con sueños de seguir creciendo, se rompió el silencio.

Dejar ir a un ser querido es difícil, hoy sus padres reclaman la justicia. El ataúd blanco fue cargado por cuatro personas hacía el interior del Campo Santo, ahí entre lágrimas y aplausos la despedían... Nadie quería dejarla ir.

El llanto desgarrador de la mamá se mezclaba con el sonido de las herramientas del albañil quien sellaba la lápida.

“Hija, yo hice todo por rescatarte viva y no lo pude lograr, no puedo más quiero a mi hija”, fueron las palabras de coraje, rabia y dolor inmenso que exclamó la señora Ramona, quien al borde del desmayo fue sacada del panteón.

Una cadena humana se formó para ponerle en la tumba las decenas de flores que recibió la hija consagrada de Dios, su lápida se perdió entre las flores que iluminan también su camino hacia el cielo.

Un amigo recitó un poema “No me llores sí me amas”. El rezandero pidió por el alma de los agresores de Génesis, “A sus agresores que Dios transforme sus corazones”, exclamó.

Fue una despedida difícil entre cientos de personas que se congregaron, nadie quería irse, nadie la quería dejar ir… Se le cantó, se le aplaudió, se le lloró… Poco a poco todos se iban, unas se despedían del Sr. Edgar, otros simplemente se retiraban… 

A lo lejos se escuchaba la canción de Luis Fonsi… “Yo te extrañare, tenlo por seguro. Ya no llores por mí, yo estoy en un lugar (lleno de luz), donde existe paz, donde no hay maldad, donde puedo descansar. No llores por mí, están bello aquí (con calma iré), quiero que seas feliz”.

Y uno de sus amigos dijo: Seremos felices cuando tus agresores paguen por lo que hicieron mi bella “Flaca”.

El cielo continuo también llorando su partida… Hasta pronto Génesis Deyanira Urrutia Ramírez. Descansa en Paz bonita.